José Ignacio García SJ – Barcelona
Todo nos vincula al decreto 4 de la Congregación General 32. Nuestro nacimiento se debió a este decreto; de hecho, nacimos algo menos de diez años después de su aprobación, y nacimos por la total inspiración de este documento. Nos vincula el nombre mismo que se dio a nuestro centro: Cristianisme i Justicia. Y nos vincula, de una forma evidente, el trabajo y la dedicación, durante más de cuarenta años, de un nutrido grupo de jesuitas, laicos y laicas que han hecho de la reflexión sobre la fe y la justicia el centro de su inquietud intelectual, el motor de su compromiso social y el horizonte de una esperanza que se ha sostenido a través de cuatro decenios y que –tenemos que reconocerlo– hoy se siente vivamente amenazada.
El centro Cristianisme i Justicia, en Barcelona, fue uno de los frutos más visibles de esa inquietud por la fe que se explica, y se moviliza, a partir de la experiencia de las víctimas, los pobres, los excluidos, los marginados y todos aquellos que, en palabras de las bienaventuranzas, son «los que lloran». Este tipo de reflexión ha sido el motor de toda nuestra actividad: los seminarios permanentes (teológico, social y de espiritualidad), los grupos de trabajo, las jornadas, las conferencias, los seminarios, las tertulias y los cursos. Mil y una formas diferentes de reunirse para escuchar, sentir y dialogar, con ideas y convicciones personales que hablan de compromiso en la sociedad, de trabajo académico, de tarea pastoral y de un variado activismo social. En Cristianismei Justicia se comparten las ideas, pero también una praxis, una manera de estar –y de hacer– en el mundo.
Pero si hay algo que identifica nuestra labor son los Cuadernos. Hasta este momento hemos publicado 242, con una distribución en papel superior a los 30.000 ejemplares. Los Cuadernos se publican en castellano y catalán, y han sido siempre gratuitos. Existe también la posibilidad de descargar la versión electrónica en las dos lenguas, y además en inglés. Durante estos cuarenta años, hemos acompañado la reflexión de numerosos laicos y laicas. Hemos sido también el material de apoyo para reuniones de grupos parroquiales, de comunidades cristianas y de círculos de reflexión. Miles de personas han recurrido, o recurren, a los cuadernos de Cristianisme i Justiciapara profundizar a la hora de hacer su lectura creyente de la realidad.
Hoy los Cuadernos no son nuestra única vía de comunicación: tenemos también la colección de cuadernos EIDES (especializada en espiritualidad ignaciana), la página web, el blog y diferentes boletines electrónicos, y mantenemos una activa presencia en las redes sociales. Todo ello forma parte de nuestros esfuerzos por seguir sirviendo a la fe que nos mueve a la justicia.
Al publicar el Cuaderno 200, en 2016, aprovechamos para hacer una relectura del estado de nuestro compromiso, relectura que pasaba necesariamente por una mirada atenta al estado del mundo. Junto a avances innegables en la reducción de la pobreza, constatábamos cómo las desigualdades permanecen, el pensamiento único se impone (a través de una globalización dominante y uniformizadora) y el poder financiero permanece intocable, mientras que las democracias se deterioran. Y el rostro de la justicia se ha vuelto más poliédrico –y, por lo tanto, más exigente–: la crisis ecológica o la discriminación por razones de sexo, raza o religión se unen a la explotación económica y la marginación social. Los motivos por los que nacimos siguen presentes, el tiempo ha confirmado nuestras convicciones y la esperanza continúa siendo nuestro horizonte.





