La ponencia inaugural del Encuentro de la Provincia de España de la Compañía de Jesús, a cargo del jesuita Patxi Álvarez de los Mozos, ha ofrecido una lectura de fondo sobre el binomio fe-justicia, en el 50 aniversario de la aprobación del Decreto Cuarto de la Congregación General 32 que situó la misión de la Compañía de Jesús como “el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta”.
Desde el inicio, Patxi Álvarez ha enmarcado su reflexión en la realidad actual, marcada, como ha dicho por “tiempos convulsos, de guerra, mentira y hombres sin piedad”. A este horizonte de dureza ha contrapuesto signos de esperanza, como el proceso extraordinario de regularización de personas migrantes que acaba de iniciarse.
En su conferencia ha recorrido el contexto social, eclesial y también interno de la propia Compañía que llevó hasta el texto del Decreto Cuarto. Un contexto marcado por la conciencia creciente de vivir en un solo mundo atravesado por desigualdades, el final de la descolonización, el Concilio Vaticano II, Medellín o el Sínodo de 1971, así como las experiencias de los curas obreros o las comunidades de inserción en los barrios.
Pero lejos de leer la opción fe-justicia como fruto de un momento histórico o un cambio de rumbo en la misión de la Compañía de Jesús, ha remarcado que vino a confirmar la misión de la Compañía, a actualizarla y a radicalizar su proyección. Porqué desde la propia experiencia de san Ignacio, señaló, está ya presente esta llamada a situar a las víctimas en el centro de la experiencia de fe.
Dos ideas han emergido con mucha fuerza de las palabras de Patxi. En primer lugar, fe y justicia son inseparables y son parte indisoluble de la misión de la Compañía de Jesús: el trabajo por la justicia constituye una dimensión de todas nuestras presencias y tareas. Y en segundo lugar, la justicia de la que hablamos no puede reducirse a una apelación a la caridad: se trata de una justicia que obliga, que exige un análisis riguroso de la realidad, que se pregunta qué sucede, por qué sucede y quién provoca la injusticia.
Esta tarea no está exenta de conflicto. Lleva a la denuncia y genera resistencias, incomprensiones y temor. “No se puede trabajar en la promoción de la justicia sin pagar un precio”, dijo en sintonía con la intuición de Pedro Arrupe. Y lo mostró a lo largo de su exposición, recordando a algunos de los jesuitas que fueron asesinados por su compromiso por la justicia, como Ignacio Ellacuría, uno de los mártires de la UCA en El Salvador; João Bosco Penido Burnier, defensor de los pueblos indígenas en Brasil; Thomas Anchanikal, comprometido con la causa de los adivasis en la India; y Frans van der Lugt, asesinado en Homs, Siria. En todos ellos reconoció la profunda y radical coherencia entre fe, vida y compromiso con las víctimas. En el auditorio de Loyola estos días están presentes las imágenes y biografías de los mártires jesuitas de este medio siglo.

La conferencia concluyó señalando algunas tentaciones que siguen presentes: dejar a un lado el profetismo por miedo, alejarse de las víctimas porque su cercanía comporta riesgos e irrelevancia social, reducir la fe a una experiencia íntima o diluir la conflictividad propia de la justicia refugiándose en actividades buenas, pero no problemáticas.
Las palabras de Patxi Álvarez, expresadas con profundidad, radicalidad y emoción, han interpelado con fuerza a todos los participantes en el encuentro, que han podido compartir después algunos ecos de lo escuchado y reflexionado. La necesidad de caminar junto a las víctimas para trabajar por la justicia desde esta proximidad y escucha; de promover una justicia que sea cordial, compasiva y esperanzada; o de reconocer nuestras incoherencias son algunos de los mensajes que han aparecido con fuerza. Junto a ello el agradecimiento por como el Decreto Fe-Justicia ha marcado la vida de tantas personas.
Relatos en primera persona
La sesión de tarde de este jueves del Encuentro ha estado dedicada a los relatos de Fe-Justicia en primera persona. A las historias particulares en relación al Decreto que juntas construyen el tapiz de cómo la misión se ha hecho realidad en distintas obras y sectores. Con una lectura de cuatro de esos relatos -hay 50 recogidos en un libro para la ocasión-, se dio paso al tiempo de oración personal y la construcción del relato de cada participante del Encuentro, para una posterior puesta en común en grupos pequeños. Puedes leer aquí los relatos compartidos y compartir el tuyo también.
Una primera jornada del Encuentro para comenzar con las raíces de Fe-Justicia antes empezar a recorrer cómo el Decreto ha ido tomando cuerpo en este medio siglo de andadura, donde ha seguido vigente con su debida actualización en función de tiempos, lugares y personas.
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