Participa

La fragilidad humana como camino de conversión

Per María Jesús Martínez Azkona

La experiencia de mi fragilidad, me ha llevado a entender y reconocer, comprender con humildad, dónde deben situarse y estar presentes en mi vida, los propios límites.

Somos “barro” frágil y quebradizo, que necesita moldearse, adaptarse así, a los cambios y realidades de la vida y poder superar los límites que señala la propia condición humana.

Jesús nos ha enseñado a reconocer, cómo debemos relacionarnos unos con otros. No desde los exaltados egos, el afán acaparador, la soberbia autosuficiente, sino desde la actitud humilde, que acepta y reconoce, su Palabra y enseñanza provechosa, la cuál, nos dice: “Sin mí, no es posible ni podéis hacer nada”.

Acostumbrados a decidir, obrar por nuestra cuenta y riesgo, no dejamos obrar a Dios en nuestra vida, pensar que todo está sujeto a nuestro libre albedrío y decisión.

Equivocaciones, tropiezos, caídas… ¿Dónde poner la “alerta roja”, que abra nuestro corazón a la Verdad y la mirada a la realidad.

Jesús y su Evangelio, me han dado y enseñado las respuestas, en ese Ser y estár en la vida, en todo momento y realidad. Es a través de su Palabra y testimonio, como he aprendido a reconocer y superar los límites de la humana fragilidad, propia y ajena.

Sin duda, vivir el Evangelio, prepara nuestro corazón y la sensibilidad, al verdadero Discernimiento, que nos conduce con la Luz del Espíritu, por el Camino hacia la Conversión. Otra preferencia más en el Amor que nos dice: “Sin mí, no podéis hacer nada”. PUES CREER PARA VER Y OBRAR.

Històries relacionades

Kaleb

La historia de Kaleb. Conocía a Kaleb, en el colegio SAFA Blanca Paloma del barrio de pajaritos en Sevilla. Un niño de...

Una vocación

Mi vocación es hija de la inquietud social que nació en un contexto de pastoral parroquial en Salamanca. La inquietud...

Esplai Joan Suñol

En el colegio de los jesuitas del Cot en Barcelona hay la costumbre de poner nombre de compañeros ya fallecidos a los...