Hace treinta años tomé una decisión que cambió mi vida: dejar el ejercicio de la ingeniería para arrancar un camino apasionante en la entonces Fe y Alegría España, hoy Entreculturas-Fe y Alegría. No fue una elección racional, sino una respuesta a un sentimiento de indignación al ver un mundo donde las mayorías son excluidas de sus derechos. Hoy confirmó que ha valido la pena y que Dios me ha regalado encuentros con personas maravillosas que han cambiado mi vida.
Para mí, la justicia educativa es una llamada de compromiso evangelico. El Padre Vélaz decia : “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto”. Es en los márgenes, en las fronteras de la vulnerabilidad, donde Dios actúa con toda su grandeza. Reconozco que siento que no podemos ser indiferentes a que haya millones de personas a las que se les roban sus derechos y su dignidad de ser hijos de Dios. La injusticia me activa y me moviliza. La bandera del derecho a la educación para todos me hace levantarme cada día con un propósito apasionado.
Tras 30 años de trabajo en Entreculturas y en el Sector Social, soy testigo privilegiado de cómo actúa Dios en nuestras obras y las llena de vida. Veo equipos comprometidos que vibran y entregan lo mejor de sus capacidades. Entreculturas es parte de la gran red Fe y Alegría; en ella, 23 países constituyen una red eclesial inmensa donde más de 140 congregaciones religiosas unimos carismas para construir el Reino.
Mi compromiso se nutre del germen profético del nacimiento de Fe y Alegría, cuando el matrimonio de Patricia y Abraham Reyes donó la planta de abajo de su casita para construir la primera escuela. Esa chispa se hizo incendio y hoy atendemos a más de 800.000 alumnos. En Entreculturas he encontrado el espacio para encarnar mi fe y mi compromiso con la justicia. Doy gracias a Dios por haberme permitido recorrer este camino de compromiso al servicio de sus preferidos: los que sufren en los márgenes del mundo.

Cicatrices que transforman vidas
A los 18 años, el mundo se mide por los espejos. Yo estaba a punto de empezar Económicas en Badajoz, con esa inercia...




