La dimensión experiencial de la asignatura se concreta en el encuentro directo con realidades de frontera, donde el liderazgo se pone en juego desde el binomio fe-justicia. El curso pasado, en Valladolid, el alumnado compartió tiempo y vida con personas acompañadas por la Red Íncola y conoció el trabajo educativo, social y de ecología en INEA, en el marco del proyecto impulsado por la comunidad de Ana Leal.
Este año, la experiencia se ha trasladado a Tánger, acercándose a contextos especialmente vulnerables como la realidad de niños en situación de calle y de mujeres migrantes con hijos. En ambos casos, no se trata solo de conocer, sino de dejarse afectar por lo vivido, generar una reflexión crítica y abrir caminos de compromiso, integrando mirada, corazón y acción.





