Isabel se acercó en varias ocasiones al servicio de Escucha y Acompañamiento del colegio. A la tercera fue capaz de compartir la razón profunda que la tenía revuelta.
Tras el abuso sexual que había sufrido por parte de un familiar en casa, al compartírselo a su mamá y a su hermana mayor, recibió como respuesta: “Isabel, anda: CALLA y OLVIDA”.
La palabra, que es creadora y, la memoria, que nos remite a la liberación, en la tradición del Señor Jesús, le fueron arrebatadas con rotundidad.
Esta experiencia de las mujeres maltratadas, me llevó a releer el evangelio con un elemento más… y a descubrir en él ausencias:
– si la casa es el lugar de las mujeres, ¿por qué en el relato del padre misericordioso (Lucas 15,11-32), no aparece ninguna?
– los silencios que aparecen en el relato de Jn 8, ¿son todos iguales? ¿O hay silencios que nos posicionan junto a las víctimas y silencios que nos hacen cómplices?
– viendo cómo trata Jesús a las mujeres, ¿podemos decir que fue un hombre de su tiempo?
La fe que es transformada por la cercanía a los pobres. La justicia que encuentra su pálpito en el Dios presente y activo en la realidad.

«Calla y olvida”: palabra creadora y memoria liberadora
Isabel se acercó en varias ocasiones al servicio de Escucha y Acompañamiento del colegio. A la tercera fue capaz de...




