Compañía de Jesús · Provincia de España

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Kaleb

Por Sergio García Soto

La historia de Kaleb.
Conocía a Kaleb, en el colegio SAFA Blanca Paloma del barrio de pajaritos en Sevilla. Un niño de 4 años que tenía una enfermedad degenerativa congénita. De origen ecuatoriano, su madre, medio abandonada por el padre de sus tres hijos, (uno con 16 años, otra hija con 7 y Kaleb), llevaba para delante la educación de sus hijos.
Kaleb era muy querido en el colegio por su natural simpatía, a pesar de sus dificultades de comunicación y movimiento. fue acogido fenomenal por sus maestras y por todos los alumnos. Pero una mañana falleció de repente tras un infarto y me avisaron para que fuera al Hospital a acompañar a la madre y a la tutora y a bautizar a Kaleb, deseo expreso de la fe sencilla de su madre. Inmediatamente salí hacia allá y al llegar me encontré a la madre en la puerta de la UCI que no la dejaban entrar a despedirse de su hijo, porque no querían jaleo dentro de la UCI.
Tras dialogar un poco y mostrar mi desacuerdo, conseguimos entrar y cumplir con el deseo de la madre de modo discreto. Y al mismo instante me percaté que habían donado algunos órganos de Kaleb. Lo cual me impactó mucho más. Kaleb murió dando vida, su madre quiso que se fuera con el bautismo que nos abre a la nueva vida… y los prejuicios y el miedo al que dirán estuvieron a punto de hacer perder este gesto sencillo, pero de justicia.
Esta es una de las muchas historias de vida que me han removido, quizás es de las últimas y que me hablan de una apertura a acompañar especialmente a los más desvalidos en los momentos más cruciales, donde nuestra sociedad no está todavía preparada para responder desde la justicia real.
Historias como la de Kaleb me llevan a dar gracias por haber sentido la llamada al sacerdocio y por haber respondido, especialmente para asistir a estas personas que no tienen acceso a nada, incluso a veces tampoco a lo religioso.

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