Madrid, finales de los años 80 y principios de los 90. Una comunidad muy viva de jóvenes universitarios de espiritualidad ignaciana se junta para seguir creciendo en la Fe juntos. Comunidad Andrés Mellado, hoy es CUFJ. Son años de búsquedas y despertares teniendo en una mano la realidad-el periódico (hoy sería el móvil) y en otra el evangelio. Llegábamos a comunidad movidos por la Fe y se despertó en nosotros un deseo de compromiso con la parte más sufriente del mundo.
Nos marcaron los mártires de la UCA, el encuentro en comunidad con Ion Sobrino, el testimonio de los jesuitas que nos acompañaban, nuestro compromiso con Las Hurdes y con barrios vulnerables de Madrid.
Terminamos la universidad y los mayores de comunidad daban los primeros pasos en sus compromisos personales y fueron faro para los más jóvenes. Y llegaba el momento de encarnar esa llamada de Dios con los últimos.
Ese binomio Fe y Justicia se concretaba en el tipo de decisiones que íbamos tomando: desde dónde elegir el trabajo, modo de vida, opción vocacional. Cómo poder servir a la sociedad mirando desde ese binomio.
Nada fue ideal, fácil, claro, seguro y hoy seguimos siendo pobres en nuestra respuesta. Pero ese grupo de jóvenes inspirados en S.Ignacio y tan agradecidos a los jesuitas que nos acompañaron y soportaron… hoy siguen trabajando en una misión de reconciliación desde profesiones y lugares muy distintos en la sociedad.cDentro y fuera de la Iglesia. Y otros en la misión de la Compañía.
Algunos contextos laborales no parecen a priori tan necesitados de esa mirada de justicia y reconciliación. Pero sí lo son. Todo es frontera donde llevar el corazón y la mirada de la cruz de Jesús.
En la madurez ya de esta etapa personal, familiar, profesional y apostólica, brota con fuerza el agradecimiento a quienes nos mostraron el camino de cómo amar y servir dese una misión de reconciliación. Y son también manos tendidas para seguir ayudando humildemente donde el Señor nos quiere hoy.

Repetir a diario en el corazón la frase del evangelio del Próximo Domingo
Repetir incesantemente, en el corazón, una sola palabra elegida del evangelio del siguiente Domingo que ha de venir,...




