Mi vocación es hija de la inquietud social que nació en un contexto de pastoral parroquial en Salamanca. La inquietud social me llevó a la Compañía. Cuando entré en el noviciado en el año 1974 comenzaba la CG 32. Los novicios no sabíamos bien lo que allí se estaba gestando, pero lo vivíamos con una cierta intensidad que nos trasmitía el maestro de novicios. Fuimos cayendo en la cuenta, poco a poco, que estábamos siendo engendrados en el espíritu de una Compañía renovada que intentaba definir la misión para un nuevo tiempo eclesial y mundial. Y aquella formulación sintética de fe-justicia, intuitivamente, nos resultó clara. Después en la experiencia de los Ejercicios aquella vinculación se profundizaría en la experiencia espiritual del seguimiento a Cristo, pobre y humilde. En mis primeros EE de mes resonó de forma especial aquello de Jesús a Nicodemo. ¡Hay que nacer de nuevo! Muchas veces a lo largo de mi vida religiosa he experimentado que es posible “nacer de nuevo”, porque lo he visto y gustado en los mártires de la fe-justicia. Especialmente lo sentí en el martirio de monseñor Romero y esta mañana nos lo mostraba Patxi en el mural de la UCA, rodeado de otros mártires a los que inspiró. Un mártir cuajado en el reclinatorio y el contacto con su feligresía. Un mártir haciéndose Palabra de Dios cada domingo, con una luz y una claridad que deslumbraban a todos. A los de arriba, llenándolos de indignación, y a los de abajo inundándolos de confianza, porque nadie hasta entonces les había acompañado con tanta verdad ni les había defendido con tanta ternura. Un testigo evangélico que nos enseñaba a creer en medio de la dificultad y a amar siempre, llamando a unos y a otros a nacer de nuevo. Un militar, mientras Monseñor celebraba la misa, desde la puerta de la Iglesia le disparó una bala que le atravesó el corazón. Confieso que aquella muerte marcó mi itinerario de fe y justicia, y lo que desde siempre he querido ser como jesuita.

Repetir a diario en el corazón la frase del evangelio del Próximo Domingo
Repetir incesantemente, en el corazón, una sola palabra elegida del evangelio del siguiente Domingo que ha de venir,...




