Repetir incesantemente, en el corazón, una sola palabra elegida del evangelio del siguiente Domingo que ha de venir, hasta que se cosa en ti, y te vaya moldeando.
Este habito sencillo, puede poco a poco girar tus anhelos, y llevarte por caminos inesperados. ¿has probado?
Hoy martes, y mañana miércoles …y hasta el domingo de esta semana, repetiré en el hondo de mi corazón: “«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»





